domingo, 12 de febrero de 2012

un día tonto de un mes cualquiera.

Es esa sensación de tenerte cerca a cada momento, de respirar el mismo aire, de estar tumbados bajo el mismo techo y sobre la misma nube. Ese gracioso cosquilleo que recorre cada centímetro de mi cuerpo cada vez que me rozas, esa sonrisa que me sale cuando te leo, cuando te pienso. Esas ganas de comerme este mundo en el que viven siete millones de personas que no son nadie a tu lado, que no son tú; de ir más allá, hasta el infinito. Esa felicidad que me haces desprender, todas ya cada una de esas sonrisas que me sacas por muy escondidas que estén. Ese miedo de perderte. Es esa cara de tonto que me pones para conseguir cualquier cosa, y esa cara de tonta que me haces poner sin darme cuanta al pararme a mirarte. Es cada una de las líneas que escribo por ti y que no se cansan de expresar lo que siento cuando tus brazos me aprisionan como si de una cárcel de la que nunca quiero salir se tratara. Es esa manera de hacerme olvidar los problemas, ese momento de tumbarnos en el césped al sol como si no existiera nada más. Es mirar atrás y darse cuenta de que diez meses no son nada comparado con el tiempo que necesario para darte todo lo que te mereces. Simple y sencillamente, es esa sensación sobrenatural de quererte cada vez más, sin peros, sin paradas, sin dudas. Solo contigo como única razón porque, eres la única excepción.

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